El Dolor no deforma, transforma

(Extracto)
 
Valió la pena, sufrir dolores de parto, cuando al final se sostiene entre las
manos una nueva vida que el existir de la Madre ha transformado.
 
Y el dolor que se experimenta en las pequeñas caídas, cuando se dan los
primeros pasos, se convierte en triunfo, al lograr afianzar el caminar, luego
poder correr, y quizás hasta en sueños volar.
 
Un fracaso, asumido con madurez, puede en un principio doler; pero al
superarlo, el alma se logra fortalecer; y más valiente se hace el ser humano,
ante cualquier reto que se le presente o ante los diferentes momentos que en su
vida pueda tener.
 
Los padres que tienen un hijo especial, desde un primer momento, es tan grande
el dolor que pueden llegar a pensar, que se sienten frustrados y no lo podrán
superar; pero con el tiempo y asumido desde la fe, ese ser que en un principio
causó dolor, se llegará a convertir en el más grande amor, y les enseñará a
descubrir lo que realmente en la vida tiene valor.
 
El perder un ser querido, deja el corazón destruido, hasta que se logra ver la
muerte desde los ojos de Dios, y se transforma en esperanza el dolor; esta
tristeza que deja el vacío, nos enseña a valorar a quienes a nuestro lado han
quedado, y que también son seres amados.
 
Si careces de algo, valoras más lo que tienes. Si sufres por alguien, llegas a
amarlo más, si escoges el camino difícil, te haces más fuerte, si experimentas
de cerca la muerte, aprendes a amar más la vida, si caes; adquieres destreza en
levantarte. El dolor no deforma, sino que transforma.
 
El dolor no deforma, transforma, es una gran verdad y eso lo sustentan, quienes
al sufrir, sienten que han crecido y se han fortalecido aún más. Todo esto
define, esa gran verdad: "El dolor no deforma, transforma".